En un intendo de nadar hacia arriba, respirar y saludar, limítome en decir que aquí abajo, en las profundidades de estas aguas, busco un lugar donde intentar desintoxicaros e intoxicarme de todo aquello que está alli arriba, lejos, en la superficie y puede estropear un poco la obra de arte que todos llevamos dentro.
Rincón de paz espiritual donde puedes follarte al mundo, rellenarte las venas con la sabia del árbol que más odies, volar hasta que la cama que más te atraiga y dejarte atar allí hasta que decidas volver. Tenemos cigarros liados en hojas escritas con lágrimas y música pensada por sonrisas. Si siempre quisiste dormir en las nubes de algodón que se ven desde los aviones, la habitación se alquila por el precio de un brillo de ojos y una sonrisa sesgada. Eres bienvenido siempre que lo quieras ser.
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